Inmersión en el arte a través de las fotografías de un concierto.
El arte vive libre siempre dentro de las normas inexorables que le marca la sociedad de una época concreta.
Aunque nuestros sentimientos, emociones y problemas esenciales no cambien, evolucionamos como seres humanos, así que es imposible que nuestro arte sea siempre igual.
Tuve la oportunidad de acompañar a este gran dúo durante unos días en su gira (Marta, flauta; Karla, piano), y asistir a uno de sus conciertos en Cádiz; interpretación impecable, pasión, energía pura y delicadeza al mismo tiempo.
El repertorio fue un recorrido desde el siglo XVII hasta nuestros días. Así que cuando volví a casa y me puse frente a las fotos en RAW, tenía la necesidad de añadirles carácter.
Guardé el programa del concierto, de forma que la inspiración vino más fácil con el fondo musical de los Bach -padre e hijo-, Sarasate, Sancan y Prokofiev.

Iba revelando cada fotografía conforme sonaba la música; de las épocas más antiguas no tenía referencias de fotógrafos, pero sí pintores. Así que solo tenía que sumergirme en el arte desde el barroco, pasando por el romanticismo hasta creaciones contemporáneas, para aproximarme a una estética basada en el arte coetáneo de cada composición.
La forma en que vivimos y nuestros gustos cambian, no hacemos las cosas como antes, parece que solo resulta interesante lo actual. Pero es curioso lo que se aprende de fotografía hurgando en el arte pasado.





